¿Se podrá?
Al fin ocurrió, después de meses de discutir, Él… se fue de la casa.
Desde el momento en el que me dijo: “Acéptame tal y como soy, o dame el Divorcio”, supe que llegaría este día. Ese sábado, era como cualquier otro, el despertador solo a las 5:30 am, se preparo para ir al trabajo y se fue, a las 7:00 am, me levante para entender a Rodrigo, le prendí la tele, le di desayuno, le acerque juegos, crayolas, hasta le di permiso de rayar la pared del cuarto; limpie la cocina, la sala, el baño, el frente, platique con las vecinas, y me dispuse a preparar la comida, tenía la esperanza de que todo se arreglara con una deliciosa comida, Carne Asada, con ensalada, Frijoles, Salsas y bastas tortillas de harina (recuerden que yo soy de Sonora), sin embargo, “Mi amado Esposo” tenía otros planes, pasaron las horas, Rodrigo y yo Comimos, mas horas, Rodrigo y yo Cenamos, mas horas, Mi hijo se durmió, y Él no llegaba.
A las 9:00 PM llego a la casa, me levante y nos encontramos en el pasillo, le vi cansado (no sé si por la jornada del día o por verme… apostaría la segunda), se hizo a un lado y entro al baño, mientras tanto, regrese al cuarto, en eso escucho que me llama: “Ven”, por un momento me ilusione [Pensé: “¿querrá contentarse?], “tenemos que hablar” trae una silla.
Lleve una pequeña silla de Rodrigo a la puerta del baño, “Ya viene navidad, que te parece si llevamos la fiesta en paz, como cada año vamos a tu casa, luego a la de mis papas; yo no les he dicho a mis padres que nos vamos a divorciar, ahí no hay problema, se que a tus hermanas ya les dijiste, que te parece si les dices que: nos reconciliamos y que lo vamos a intentar un tiempo, así me sentiría cómodo”, no estoy segura de que sentí (Vergüenza, Miedo, Tristeza, otro?) y respondí: “No, yo no voy a mentir”. El tema murió ahí.
La conversación siguió, llena de pequeños comentarios que escondidos tenían el propósito de una discusión, yo guardaba silencio, sonreía y me apenaba, hasta de alguna manera me dijo: “Mi tía te odia, porque siempre has sido mala esposa, y nos pones en segundo plano,… yo no te defendí porque es cierto”, me levante y le dije “ya no quiero seguir platicando”, estaba tan molesta, tan molesta, pero no quería ocasionar otro pleito, me dirigí a la cocina, tome agua, apague la luz, y Él me grita: “Para que la apagas, ahorita que salga del baño voy a ir para allá” a lo que no pude evitar contestar: “Porque yo pago la luz”.
Salió del baño a informarme: “Me voy a casa de mi Madre”, empezó hacer ruido en el otro cuarto, buscar maleta. Al poco rato me levanto, aun muy molesta y le digo “Javier, espera, no hagas las cosas mal,… tomas estas bolsas Jumbo y empaca aquí tu ropa” se las puse en la mesa y me fui a dormir, no supe mas.
A la mañana siguiente ya no estaba ahí, ni la mitad de sus cosas…
El Domingo fue como cualquier otro domingo, igual que mi “amado esposo” rara vez estaba ahí consiente.
Desde entonces han pasado 3 días, no sé de Él, donde vive, como esta, quisiera llamarle y disculparme, pedirle que regrese, pero ya se lo que me dirá: “Acéptame tal y como soy, o dame el Divorcio”.
¿En qué momento paso de ser verdaderamente MI AMADO ESPOSO a ESO…, que ni siquiera sé como describir?
¿En qué momento yo deje de ser importante en su vida, en qué momento no fui suficiente para que luche o dese ser bueno esposo?
¿Podrá cambiar?, ¿Le aceptaré?, ¿Podremos olvidar cada frase lastimera?, ¿Se podrá?



